jueves, 12 de agosto de 2010

Suicidio y Dolor

Suicidio y Dolor

Nunca entendí verdaderamente a aquellos que se suicidan, siempre pensé: siendo la vida lo que es, solo un suspiro, no tendría sentido hacer ese llamado a lo inevitable, lo irremediable… luego pensé: tampoco tiene sentido prolongar aquello de lo que se reniega, lo que pesa, lo que no se puede desatar, que nos revolea de acá para allá sin satisfacciones…

Ciorán: "Me gustaría ser libre, inimaginablemente libre. Libre como un ser abortado." ¿Que duro no?,

Es que para algunos… la vida es una prisión…, lo que nos perturba es el hecho de tener que sostener y mantener un cuerpo que se pudre día a día…, nacemos, vamos a la maduración de nuestros actos, y empezamos a pudrirnos…, ese ser que no fue, es un ser que nace, pero es inmediatamente liberado de la opresión de su cuerpo y su destino como hombre o mujer. Algo profundo que solo es bien visto en determinadas formas de razonamiento, nunca en el de una madre amorosa…

Lo que nos sostiene son nuestros anhelos, los que nos alejan del aburrimiento de vivir por vivir, nacemos y ya nos aferramos a la vida y la supervivencia. ¿Para qué? Ni nosotros lo sabemos, hay algo ahí que nos impulsa a seguir vivos por inercia…

Recuerdo una vez que pude percatarme de una araña en una esquina de un tren viejo, gastado que me llevaba a mi trabajo…, observe y trate de entender cuál era la motivación para moverse o que era aquello que la mantenía viva…, no pude encontrar nada realmente, llegue al punto de que era una existencia absurda la de esa araña, que su única motivación era estar viva y que su legado de nada siga a través de sus huevos.

Hay muchas corrientes que nos hablan de rechazar a la vida simplemente controlando nuestros deseos, inclusive los de morir…, reemplazar los deseos banales y terrenales por ideas místicas o más bien espirituales que llenan el alma y no la barriga, sin entrar en criticas, dado que yo comparto lo mismo, aunque un poco de lejos… quisiera reemplazar estas cuestiones por otras…

Es cierto que los deseos son los que nos traen sufrimiento, pero seamos sinceros, quienes prefieren esa neutralidad espiritual ante las satisfacciones del amor, una buena comida, un trabajo bien hecho, un sueño realizado, por más banal que parezca, siempre es bueno tener conciencia de nuestro final, pero también de que nuestra vida tiene en el fondo a diferencia de las arañas “ si se quiere” un poco de sentido, un poco de vaivén…

Esto es lo que propongo… “El gusto por el dolor”.

Si bien hay muchas corrientes que nos invitan nuevas formas de vida, todas, pero todas ellas son una lucha contra el dolor…, yo propongo incorporar el dolor igual que incorporamos a la risa, esto parece una utopía de novela, pero lo cierto es que todo es conciencia, todo es voluntad interna, así como algunos propusieron burlar la vida misma, yo propongo jugar las cartas de esa vida, la meditación en el mundo no occidental es un pilar de conocimiento, sobre todo para la renovación de nuestro ser, lejos de lo mundano, dependiendo de la cultura heredada, esto es un imposible, una tortura china…jaja, es por eso que la incorporación del dolor como parte fundamental de nuestra vida es y será nuestra salvación, llegar al fondo de la depresión, al fondo de nuestro odio, al borde del suicidio es donde nos odiamos, nos miramos de lejos y nos odiamos, sentimos que somos basura, todo eso es un rejunte de sentimientos…de fuerzas…, es comparable al Aikido.

El aikidō (合気道、合氣道? "el camino de la energía y la armonía") es un arte marcial moderno de Japón. La característica fundamental del Aikido es la búsqueda de la armonización/ neutralización en situaciones de conflicto, en lugar de la destrucción o simple derrota del oponente; y el crecimiento personal. como parte del gendai budo. En la lucha utiliza la fuerza del ataque del otro como arma fundamental de nuestro contraataque, es pura técnica.


Acto seguido...


‎"El dolor es una especie de bendición que nos salva del orgasmo letal que tendría lugar si el impulso irrefrenable del placer siguiera indefinidamente su curso."Immanuel Kant

Diferente son los dolores físicos, aquellos que algunos tienen que padecer con o sin drogas, esos son otro cantar, o mejor dicho, otro llorar…


Ahí si pudiera ver a la muerte como una liberación… esa liberación de la que nos habla Philip Mainlander, ese radical schopenhauriano que se quito la vida un día después de la publicación de su obra capital…


En fin, la vida es… todo, el suicidio/muerte puede ser liberación, pero entonces, es que la vida no nos está dando la liberación a penas nacemos?, no es tan mala después de todo… y los dolores… bueno, son parte de ese todo, de esa tensión, de esos deseos y sentimientos que nos quitan, pero también nos dan…


"Los hombres se parecen a esos relojes de cuerda que andan sin saber por qué. Cada vez que se engendra un hombre y se le hace venir al mundo, se da cuerda de nuevo al reloj de la vida humana, para que repita una vez más su rancio sonsonete gastado de eterna caja de música, frase por frase, tiempo por tiempo, con variaciones apenas imperceptibles.” Arthur Schopenhauer.


Esto es cierto, pero… acaso no es música al fin?, gastada y todo, no hay algo ahí en ese intento?, no vale esa vibración, esa lucha por aflorar esa melodía que aunque no salga, ya existe en nuestra imaginación, y en nuestro querer?, querer... si eso ya vale la pena.

3 comentarios:

  1. Hay un momento después del momento de dolor de entraña, profundo. De esos dolores que no hemos elegido como el afortunado Mainländer y otros lacónicos sino que hemos adquirido gracias a la miseria que la vida , generosa ella, nos regala a algunos con todos sus tentáculos.
    Y ese momento después del momento que es algo parecido al amor después el amor, nos vuelve fuertes como guerrilleros sin coraza y nos reímos de la vida y del dolor cada día un rato para no aburrirnos de esta práctica también. No necesitamos contrincantes.
    La muerte que a algunos seres brillantes ponen de ángel de la guarda es hasta divertida porque nos incita a vivir no a existir como arañas trepando en un viejo vagón, aunque tampoco conocemos la vida emocional de las arañas.

    El suicidio sino es por dolor físico o enfermedad mental o incapacidad por las 2 anteriores, es solo aburrimiento de existir. Un lujo burgués.


    Cuando un/a joven y bello/a elegido por el azar y el destino, extraña ambivalencia, ha percibido las que podrían ser las ultimas luces oyendo pasar las horas en el campanario desde un hospital o ha visto sudar las últimas gotas frías e inhalar el ultimo aliento a un padre, por ejemplo; lo que solo piensa es lo que piensa mi hermana que es tan sabia como Schopenhauer: a veces lo único deseable es que todo siga igual, que nada empeore aún más porque algunos ya entendimos lo que es padecer desde lo profundo y sagrado y aún así lo vivimos con un anestésico optimismo, humor negro, particular cinismo, lo que nos salvó. Y no es elección, es un dolor que es casi un obsequio porque nos da licencia para ser autárquicos, libres, desear, soñar, amar, volar....no hay fechas, reproches, ni hipotecas.
    Una nueva concepción del dolor.

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  2. Hola, es un tema largo. Básicamente se responde por un SENTIDO del dolor. Y más que del dolor, un sentido del mal, en general. Y este sentido puede encontrarse, finalmente, en una concepción religiosa y en la fe en un Dios providente, todopoderoso y todoamoroso. El dolor, el mal es “útil”, finalmente, porque está permitido por ese Dios que todo lo sabe y todo lo ama, y si El lo permite, es por un bien mayor. ¿Por qué? Por lógica: si un Dios es todopoderoso y sin embargo permite un mal, es para sacar algo infinitamente mejor. Si no, no sería todopoderoso. Claro: ¿cómo explicar la muerte absurda o injusta de un niño, o los muertos inocentes por un terremoto? ¿qué sentido tiene? ¿Qué bien sale de ese mal? Imposible responderlo con nuestra pobre perspectiva humana. No falta infinito. Nos falta la perspectiva transhistórica. Pero sin irnos a lo religioso, estando en lo cotidiano, también entendemos esa “utilidad” del dolor: prevenir un mal mayor, o mejorar algo. Ejemplo, la inyección que duele pero evita una enfermedad. O el dolor del ejercicio, que mejora el cuerpo. Son ejemplo simples, pero ilustrativos. O el padre que mete a su hijo en el agua helada para bajarle la fiebre –y el hijo pide a gritos que lo saquen, que le duele y molesta- en realidad “le está haciendo doler” para evitar que se muera de una fiebre altísima. Claro, el hijo no lo entiende, no ve el todo, él sólo ve lo que sufre, aunque no le encuentre utilidad. O confía en su padre, que sabe más, o nada. Lo mismo con el dolor como negación de alguna aspiración: yo quiero algo y no lo obtengo, y sufro y siento que el mundo es injusto. Otra vez, si creo en un Dios Todopoderoso, y HAGO TODO LO HUMANAMENTE POSIBLE para obtener algo y no lo logro, es porque eso es mejor para mí. Como el nene que llora porque pide caramelos y el padre se lo niega, no porque sea malo, sino porque es bueno.
    Es una perspectiva religiosa, que puede compartirse o no. Pero sin ella, el dolor –y la existencia- son absurdos.

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  3. Perdón, quise decir "nos" falta infinito.

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