miércoles, 4 de agosto de 2010

Pasion eterna, luego de la muerte, y el mas allá...

OOOOOOhhhhh si he de ser poeta... será con esto, desde la frivolidad mas aplastante del delirio, acaso un cuerpo de madera, hija de la naturaleza más profunda, mediadora de lo que más tengo, alma de notas y corazón de modo lidio, con tintes de modo locrio, si alegre y algo oscuro, quien mas cataliza mi mente?, quien es el que más me entiende de todos mis órganos?, si! la guitarra…. Perdón pero en el momento de nombrarla tuve que reverenciar en agradecimiento a lo mas impoluto del universo, su mango suave, cómodo, quien diría un beso bien encajado entre labios, si es eléctrica mejor aun al menos para mí, el catarsis de mi existencia se remite en propagar la euforia en base a ese bullicio psicoanalista y cálido.

Siento la vibración de lo sublime, sublime por qué?, Que es lo sublime?.

Es aquello que nos supera y sorprende, nos hace saber lo pequeño que somos, ante algo mágico y vivo como la música es imposible no rendir culto diletante a ese mundo de las sensaciones…

Qué hermoso que exista algo tan paralelo y a contramano de la existencia, algo que puede ofrecernos la mascarada del mundo sin padecerla, pero que a su vez pueda ofrecernos un aspecto diferente de lo que tenemos en el tacho de nuestros recuerdos…

Un viejito gruñón como sabio digo; “si haces música, sin saberlo, estas filosofando”, cierto, muy cierto!, pero esto es metafísico, cada vez que los músicos hacemos música, un ser vivo se escapa de nosotros, somos padres de un fantasma que vive atemporalmente, si ese es nuestro hijo con cuerpo de pasión.

Sin más, a mi madera en forma de mujer ergonómica, rindo poesía y culto, por ser la mediadora de mis sentimientos…



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